Nuestra Historia

Nova et vetera

Semblanza Histórica

Por: Lucio Fernando RUÍZ GUZMÁN

Bachiller del “Sexto Grande del 71”; Décimo séptimo “Escuadrón Valeroso” del Colegio Ricaurte.

Con ocasión de los 80 años del Colegio Ricaurte; original publicado en la Revista Lumen.

Antes de empezar a escribir estas líneas, como respuesta a la amable invitación que me hizo el padre rector de mi querido Colegio, quiero agradecer en primer lugar a Dios por haberme permitido vivir estos primeros sesenta años de mi vida envuelto en su bandera, protegido por su escudo y guiado por las sabias enseñanzas de su himno. Su marco axiológico está plasmado magistralmente en su nombre y en los símbolos que identifican a nuestra querida institución colegial. También, a nuestros admirados, queridos y por siempre recordados maestros, por sus amorosas enseñanzas, sabias lecciones y ejemplares comportamientos que, sin duda alguna, nos han permitido trazar el camino por donde ha transcurrido el devenir de nuestras vidas. A mis queridos compañeros, amigos y hermanos del décimo séptimo “escuadrón valeroso” del colegio Ricaurte, el Sexto Grande del 71. Amén de lo ya dicho, quiero en estas líneas presentar no solo una pequeña remembranza de nuestra gloriosa historia sino sobre todo la prospectiva del sentir de casi todos los ricaurtinos sobre el deber ser de nuestra entrañable institución escolar.

Desde siempre la Iglesia, celosa de la cultura de los pueblos, al lado del templo funda un taller, escuela o colegio parroquial para esparcir desde allí, sobre el corazón y la mente de sus fieles, no solo las semillas de los hábitos que Dios infunde en la inteligencia y en la voluntad del hombre y una estructura axiológica basada en el amor, la verdad, la libertad, la justicia, y demás valores humanos, sino un sinnúmero de actitudes y comportamientos que harán de esta feligresía unos nuevos seres humanos capaces de transformar, desde la verdad evangélica, el entorno social, político y económico en el cual están inmersos. En tal sentido, a comienzos del siglo XX, el cura párroco de entonces doctor Francisco José VERGARA (1.902 - 1.904) fundó un colegio parroquial que funcionó en la misma casa parroquial pero que, por las dificultades propias de la época, tuvo poca duración.

Tuvieron que pasar un poco más de tres décadas para que el recién posesionado cura párroco de Ntra. Sra. de Belén, doctor Manuel Vicente ROJAS RINCÓN (1.936 - 1.939), hubiera visto la necesidad de fundar un colegio parroquial que formara la juventud fusagasugueña no solo en lo académico sino en lo ético, moral y religioso. Durante sus dos primeros años de gobierno eclesial maduró esta idea y presionado por la autoridad civil, los alcaldes José BERNAL, A. GÓMEZ, José Alejandro RICO, los padres de familia y sociedad en general puso a andar esta obra eclesial, en febrero de 1.938, sin contar con los recursos económicos para tal fin.

El Colegio abrió sus puertas en una vieja casona que se asentaba al costado sur de la calle séptima unos pasos arriba de la “calle real”, actual carrera sexta, y que el padre fundador había tomado en arriendo. Como la Iglesia ha sido desde siempre formadora de hombres libertarios, es decir, personas que han asumido el libertarismo como filosofía de vida, el padre ROJAS RINCÓN no dudó en poner, como modelo a seguir para sus alumnos, al héroe de san Mateo, capitán don Antonio RICAURTE LOZANO, quien no vaciló en ofrendar su vida en cumplimiento del deber. Porque el deber en todo y ante todo fue el norte en el que puso la mirada el padre fundador para su naciente institución escolar.

El Colegio inició sus labores académicas con 58 alumnos distribuidos en dos cursos de primaria y un curso de bachillerato; entre los alumnos fundadores se destacaron, por haber alcanzado una carrera profesional, José María y Edilberto TORRES, Carlos VARGAS, Jaime ROJAS, Eduardo FAYAD, Luis VALLECILLA, Cenón JIMENEZ y los presbíteros Alfonso ESCOBAR y Juan Francisco JIMENEZ; los demás, aunque no alcanzaron tal meta, desempeñaron un papel importante en la sociedad, haciendo honor al propósito fundacional del padre rector, “formar buenos cristianos y excelentes ciudadanos”.

El año de 1.940 empezó con el retiro del padre fundador, quien viviría su pascua de resurrección en la clínica de Marly, de Bogotá, el lunes 11 de abril de 1.949, con escasos cincuenta y ocho años de edad, y la llegada de un gran pedagogo el padre José del Carmen RODRÍGUEZ, (1.940 - 1.945), quien, durante sus seis años de gobierno, le dio un gran impulso pastoral, académico e institucional al Colegio. Por ejemplo: creó el curso de infantil (Kínder), se completaron los cursos elementales (primaria), se abrieron los dos primeros cursos de bachillerato, se construyeron algunos salones de clase en el solar de la Casa Cural y se trasladó allí al Colegio, se estableció el internado y se le dio el escudo, el lema (“Ubi labor ibi virtus”) y el himno al Colegio, entre otras muchas realizaciones.

A mediados de la década del cuarenta, asumió como rector el padre José Vicente CARO CAMACHO, (1.946 - 1.979), quien vino acompañado con su equipo de trabajo conformado por los presbíteros Pastor SARMIENTO y Jorge Emilio GUTIÉRREZ. Ha sido la administración que por más tiempo (33 años) ha regentado nuestro querido Colegio. En 1.946 se abrió el tercer curso de bachillerato y al año siguiente cuarto, es decir, en 1.947 el Colegio fue aprobado por resolución No. 2078 del Ministerio de Educación Nacional y concedió los primeros diplomas de Bachillerato Elemental, o de cuarto año. Por ese entonces, los alumnos que continuaban su formación académica colegial lo hacían generalmente en el colegio León XIII de Bogotá, de los padres Salesianos, quienes llamaban al Colegio “La Sucursal”. Ahora bien, como el número de alumnos, externos e internos, se incrementaba cada año, tuvo que construirse un bloque de tres pisos que se inauguró en 1.952, con motivo de las Bodas de Plata sacerdotales del padre Rector. En 1.954, a petición de los padres de familia, se abrió el quinto curso de bachillerato y se recibieron en calidad de donación unos muy completos laboratorios de física y química provenientes de Alemania y al año siguiente fueron aprobados por el MEN los dos últimos cursos del bachillerato y se proclamó, el 18 de noviembre de 1.955, a Camilo ARIAS PORRAS como el primer Bachiller de nuestro carísimo Colegio. Esta administración también vio nacer, en 1.975, la Jornada Adicional Popular, JAP, como una extensión del programa de alfabetización que por entonces los alumnos de sexto de bachillerato tenían que hacer como servicio social. Este programa escolar, liderado por el padre Jorge Emilio GUTIERREZ BUSTOS y el profesor Gustavo MEJÍA MAYA proclamó dieciséis (16) promociones de bachilleres ricaurtinos nocturnos.

Comenzando la década de los ochenta asumió como rector del Colegio el padre Carlos SALAZAR MORÁN, (1.980 - 1.984) quien le dio al Colegio el uniforme de diario, estructuró la escuela de formación permanente de profesores y recuperó para el Colegio el lote de san Mateo, antes de que fuera declarada en quiebra de la Caja Vocacional, ya que la administración anterior se lo había cedido para ayudarle a cumplir sus objetivos misionales. Esta administración proclamó, el 30 de noviembre de 1.980, dentro del programa escolar conocido como JAP, a María del Carmen BARRERA AFANADOR como la primera mujer bachiller de nuestro querida Institución colegial.

A mediados de esta década, el Colegio fue regentado por primera vez por una comunidad religiosa, la de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de la Salle, FSC, en cabeza del Hno. Pedro Luis BETANCUR GALLEGO, (1.985 – I / 1.999), y sus hermanos de comunidad Antonio CARMONA y Otoniel RICO. Esta administración pasó a la historia no solo por haber construido las instalaciones del Colegio en el campo de San Mateo y haberlo trasladado allí (1.992), sino por haberle dado al Colegio la connotación de mixto (1.996). Cabe rememorar la expresión que resumía el compromiso adquirido por el Hno. Pedro, en favor de la construcción de la planta física del Colegio, “yo no vine para poner la primera piedra, sino la última teja.”

Las primeras luces del siglo XXI nos dejaron ver por primera vez a un laico como Rector de nuestro querido colegio Ricaurte, se trató del profesor Humberto ÁNGEL RODRÍGUEZ, (II / 1.999 - 2.001), esta ruptura histórica hizo que en su momento nos preguntáramos si era por convicción o por mera necesidad que la jerarquía de la Iglesia diocesana acudiera a un laico para que asumiera la Misión Compartida de dirigir una Escuela Católica. El tiempo nos develó que fue lo segundo lo que llevó a nuestra querida institución colegial a ser regentada por un laico. Cabe anotar que en esta administración se construyeron y dotaron las locaciones para la sección de pre escolar; la experiencia pedagógica del rector se sumó al proyecto ricaurtino atendiendo la base, esto es, la importancia de la primera infancia.

Después de esta experiencia laical, el Colegio tuvo como rector al padre José Gabriel REYES RODRÍGUEZ (2.002 - 2.006) quien le dio gran impulso a las escuelas de formación deportivas, especialmente las de fútbol, como medio didáctico, metodológico y pedagógico para cimentar la estructura axiológica del colegio en el corazón de sus educandos. Amén de ello, dedico parte de su gestión a readecuación de la sacristía y capilla del colegio.

Ya finalizando la primera década de esta centuria, asumió como rector el padre Wilson Fredy RAMOS SARMIENTO, (2.007 – I / 2.016), en esta admiración se logró la certificación del Colegio en el Sistema de Gestión de Calidad, modelo ISO 9001:2008 con ICONTEC Internacional y se establecieron varios convenios interinstitucionales, por ejemplo: con la Fundación Alberto Merani (2.008 – 2.012); Cambridge y el Consejo Británico para la presentación de pruebas certificadas de inglés; Cuenta Conmigo (2.015) para la inmersión en inglés en Canadá y otros más. En infraestructura se construyó la cancha sintética de baloncesto y micro fútbol, se construyeron seis salones para la sección de primaria, una tarima para sus presentaciones culturales y artísticas, la casa para preescolar. Se modificaron y adecuaron los laboratorios, las baterías de baños, se construyó la biblioteca y la cafetería, se transformó el auditorio en teatro, la Banda Sinfónica de Cundinamarca estrenó la versión sinfónica del himno del Colegio, se creó la Orden Hno. Pedro Betancur Gallego y, en el marco de la celebración de los 75 años de fundación del Colegio, se hizo una semana cultural con la participación de las mentes más brillantes de nuestra nación en temas tan diversos como dibujo, pintura y escultura, músic, ética, moral y religión, ciencias exactas, físicas y naturales, Historia.

Hacia la mitad de la segunda década de este siglo, asumió la rectoría de nuestra carísima institución escolar el padre John Carlos SILVA GONZÁLEZ (II / 2.016 - hasta nuestros días), siendo el primer bachiller del Colegio en alcanzar tal dignidad. Desde un principio, y obedeciendo a una idea clara del deber ser de una “Escuela Católica”, puso su norte en la conformación, estructuración y desarrollo de una escuela de formación docente, permanente e informal que asuma el proyecto educativo del Colegio, como Escuela Católica, y lo lleve a feliz término. Esto implica, en lenguaje sencillo, la coherencia entre el ser, el saber y el hacer y lo que implica en la vida personal, laboral e institucional de todos y cada uno de quienes conforman la comunidad educativa del colegio Ricaurte.

Esta es nuestra historia sucinta, porque sin ella nadie se siente responsable del presente. Nuestra historia es el eje central de una educación que ha sido capaz de construir progreso y civilidad. Si somos incapaces de relacionamos con el pasado, no podemos ni siquiera imaginamos el futuro. No podemos reconocemos ni aquí ni ahora.

Ustedes, jóvenes de hoy, que mañana accederán a los cargos de dirección del país, no pueden ignorar lo que ocurrió antes de su propio tiempo, es decir, de los trabajos, esfuerzos y sacrificios hechos por quienes lucharon para heredarles un mundo mejor. La semilla de sus sueños está en la historia, la reciente y la remota, mañana no podrán ignorar este pasado porque la dignidad no existe, si no se tiene memoria.

Hoy, en nombre de quienes hemos cumplido el desafío que la vida nos impuso y creyendo haber honrado tanto las enseñanzas de nuestros sabios, admirados y queridos maestros como el espíritu que el padre fundador Manuel Vicente ROJAS RINCÓN consagró en la carta fundacional del Colegio con la cual le solicitó anuencia a su excelencia el señor Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia Monseñor Ismael PERDOMO BORRERO para "fundar un colegio que pretenda formar buenos cristianos y excelentes ciudadanos", deseo contarles un sueño que recoge lo que el espíritu, el alma y el corazón del ricaurtino quisiera que su Colegio fuera cuando, en el año 2.038, celebre su primera centuria al servicio a la sociedad de Fusagasugá y de la provincia del Sumapaz.

Deseamos que nuestro querido colegio Ricaurte sea una alternativa altamente calificada para la formación integral de la juventud fusagasugueña y por ende sus directivos deben desde ya definir las políticas, plantear las estrategias y orientar las acciones pertinentes para abandonar con donaire el marco local, zonal y regional por donde ha devenido, para proyectarse en el horizonte nacional e internacional. Esto significa que se debe conformar un equipo de alta calidad humana, técnica y científica; trabajar con objetivos claros y precisos; recurrir tanto a consultas, asesorías y estudios de expertos como al apalancamiento financiero, interno o externo, para que el Colegio pueda llegar a proclamar prontamente a sus bachilleres dentro del marco del bachillerato internacional donde, la diversificación académica en ciencias, artes y letras; el multilingüismo; la formación en las lenguas clásicas; el intercambio internacional de profesores y alumnos y la incorporación de tecnologías de punta, en el proceso de enseñanza­-aprendizaje, sean un imperativo para la formación de los nuevos bachilleres ricaurtinos; evitando con ello correr el riesgo de caer en esa especie de analfabetismo moderno en el que, por desgracia, estamos navegando. Amén de lo anterior, el Colegio debe plantearse otro gran reto: el de llegar a ser no solo un colegio pastoral sino también una institución socialmente incluyente.

Las anteriores premisas llevarán al Colegio a conformar indefectiblemente unos excelentes cuerpos de profesores, administrativos y directivos; a reubicar, reformar o construir sus instalaciones para que el campus de san Mateo sea un espacio educativo otro gran reto: el de llegar a ser no solo un colegio en pastoral sino también una institución socialmente incluyente donde el arte, las letras, la ciencia, el deporte y la civilidad lo conviertan en el epicentro cultural de la provincia y del departamento y así nuestro Colegio sea NOVA ET VETERA, es decir, que no solo abrace las nuevas pedagogías, didácticas y metodologías sino que ahonde en sus primigenios principios y valores, ya que éstos son los que le han dado su grandeza.

No estamos proponiendo una utopía. Tenemos una visión clara y atrevida, ... pero alcanzable. "Tenemos un sueño" que haremos realidad si todos los estamentos que componen esta comunidad colegial: alumnos, profesores, administrativos, directivos, exalumnos, bachilleres, padres de familia, sociedad en general y las distintas esferas del poder gubernamental, conformamos un equipo de trabajo que sea capaz de luchar por este gran propósito.

Que Dios se haga Señor de nuestros corazones, ilumine nuestras mentes y bendiga este sueño que transformará la juventud ricaurtina para que ella, abrazando el amor, la verdad, la libertad y la justicia evangélica pueda reconstruir el tejido social de nuestra querida Colombia.